¿Qué es la paradoja de la obesidad?

La denominada paradoja de la obesidad parece sugerir que, de hecho, la obesidad puede tener un efecto protector que conduce a mejores resultados médicos en ciertas afecciones. ¿Es esto cierto o se trata de una posible interpretación errónea de los datos?

En esencia, en algunos estudios sobre enfermedades cardíacas, tumores y otros problemas médicos, se observó que los pacientes con mayor peso tenían estadísticamente menos probabilidades de morir.

Algunos argumentos a favor de la idea de que la obesidad podría tener un efecto protector son que las personas con sobrepeso poseen mayores reservas de energía provenientes de la grasa, lo cual resulta útil para combatir ciertas enfermedades debilitantes como los tumores. Asimismo, la grasa podría amortiguar las fracturas óseas en las personas mayores al sufrir caídas. Otra hipótesis interesante es que los pacientes obesos tienen mayor probabilidad de requerir atención médica y seguimiento desde una edad más temprana, lo que facilita la detección simultánea de otras afecciones médicas potencialmente graves.

Los argumentos en contra señalan que existe una diferencia fundamental entre causalidad y valoración. La pérdida de peso es común en muchas enfermedades, especialmente en etapas avanzadas. Cuando un paciente se incluye en un estudio observacional, es posible que, para cuando se le considere parte del grupo de observación, ya haya perdido peso debido a la enfermedad y, por lo tanto, en comparación con quienes aún no han perdido peso, se encuentre en una etapa más avanzada de la enfermedad. No es posible realizar una comparación directa de este tipo.

Además, la mayoría de las definiciones de obesidad utilizadas en los estudios se basan en el Índice de Masa Corporal (IMC), que se calcula a partir del peso y la altura. Sin embargo, cabe destacar que este índice no distingue entre músculo y grasa. Una persona atlética y sana con una masa muscular significativa sería clasificada como obesa según los estándares del IMC, mientras que alguien que padece sarcopenia pero conserva una cantidad considerable de grasa corporal podría considerarse normal.

Cuando los estudios utilizan el porcentaje de grasa corporal en lugar del IMC para analizar los resultados de salud, la relación entre la obesidad y el riesgo de enfermedad se correlaciona fuertemente, lo que demuestra que los pacientes obesos (definidos por la grasa corporal, no por el peso corporal) no tienen, de hecho, mejores resultados de supervivencia, sino que tienden a tener peores resultados.

En resumen, la paradoja de la obesidad probablemente se debe a la confusión entre peso y grasa (lo cual no es correcto y suele ocurrir debido a la limitación de los equipos de medición) y a una posible interpretación errónea de los datos. En general, recomendamos mantener un porcentaje de grasa corporal normal, ya que no se ha demostrado que un nivel elevado de grasa corporal ofrezca protección.